El maestro de la guitarra Pablo Ortíz visitó la ACRF

¿Existe algún ritmo musical propio de Costa Rica?

Mas o menos así empezó su conversatorio el maestro Pablo Ortíz con un grupo de ticos en el local de la ACRF, el sábado pasado. Estábamos todos en rueda escuchando al guitarrista que combinada sus explicaciones académicas con ejemplos cortos y música con sus habilidosas manos sobre las cuerdas. Al final concluyó que sí, que sí tenemos un ritmo propio.

Pero antes nos hizo imaginar los viejos buques españoles en el siglo 15 cuando trajeron a Cuba los primeros instrumentos europeos parecidos a la guitarra que luego fueron transformados en otros instrumentos criollos a lo largo de todo el Continente. Y de esos nuevos instrumentos nacieron nuevas músicas y nuevos ritmos. Ahí fue donde el maestro Pablo se detuvo a reconocerle a los cubanos su talento al ser los creadores de la “habanera” un ritmo musical que se extendió por toda América Latina y el Caribe. Cada país fue transformando ese ritmo madre con variaciones y velocidades diferentes, adquiriendo formas propias que dieron origen al tango, al pasillo, al bolero, al vals y a decenas de ritmos que incluso se devolvieron a Europa e influenciaron su música.

¿Será que en medio de esta riquísima “biodiversidad rítmica” latinoamericana es posible identificar un ritmo propio de Costa Rica? Era la pregunta que seguía dándonos vueltas. El maestro puso sus manos en su guitarra y empezó a entonar un arreglo propio de: “caballito nicoyano”. Este ritmo solamente se toca así en Costa Rica, dijo Pablo y se le llama parrandera o tambito, el ritmo musical de Costa Rica.

Luego unos vinitos, algo de picar, un intercambio de regalos y abrazos muy fuertes para terminar.

Hernán Gutiérrez Oviedo